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Explosión brit en el Bilbao BBK Live: El que no salta es un inglés

El arte del rock británico invadió España con grandes canciones, grupos de estirpe y un arsenal de energía.

 


La nueva jornada de esta gira mágica y misteriosa que está realizando 10Música junto a Zeta Bosio y su equipo, esta vez arrancó en un lugar al cual el rock suele escaparle: un museo. Por si no lo hemos dicho, Bilbao es una ciudad curiosamente hermosa y uno de sus atractivos principales es el Guggenheim, un centro de exposiciones que dispone de una fachada construida íntegramente en titanio.

 

Minimalista e inmaculado, el recinto dispone de tres pisos donde se lucen tanto los cuadros de Marc Chagall y Pablo Picasso como, en esta oportunidad, proyecciones de videoarte y obras de artistas japoneses. “Para mi, los museos son lugares de mucha inspiración. Uno se tiene que meter en la obra y tratar de entender lo que el artista te quiere decir… No todo es rock&roll en la vida”, apuntaba Bosio mientras observábamos una muestra con perros embalsamados.

 

Entonces, después del atracón cultural, volvimos a lo nuestro: el viejo y querido rock. La segunda jornada del Bilbao BBK Live dispuso de un sabor inglés muy importante, algo que, a la vista de los acontecimientos, a los españoles les fascina. Bajo un sol que hacía transpirar hasta las heladeras, Supergrass le corrió el telón a la velada con un set directamente sublime. El grupo que comanda Gaz Combes dio clase de Rock made in England con una catarata de hits (“Moving”, "Pumping on Your Stereo", “Grace” y Richard III”, entre otros) y resucitó el espíritu de esos festivales que los consagraron en los noventa como Reading.

 

Dejando descansar a su bandera por un momento, los de Oxford se hicieron tiempo para despuntar una versión conmovedora de “Sunday morning”, aquella gema que The Velvet Underground fechó en 1967. Como en un pin pong, la bola pasó al escenario 2 y allí los Babyshambles volvieron a flamear los colores piratas. En la mira de una audiencia femenina que suspiraba frente a cada uno de sus ademanes, Pete Doherty se expresó como lo que es: la última gran estrella del rock británico. Elegante, gallardo y de muy buen humor, el ex Libertines se robó todos los flashes e hizo delirar a sus fans con estiletazos de su propia pluma como el irresistible “Fuck Forever” y temas de su último disco, Shotter’s Nation (2007). Sin una lista preestablecida y con impronta de zapada pública, el grupo fue una usina del mejor rock.

 

Lindando a los camarines, 10Música conversó en exclusiva con el bajista Drew McConnell, quien ofreció un pantallaza de lo que es Babyshambles en vivo. “Cuando tocamos nunca armamos una lista de canciones. Simplemente, dejamos que Pete marque el rumbo y nosotros lo seguimos. A veces, eso puede ser un poco caótico pero sale bien”, señaló en un perfecto español. Con un gesto de gentleman, Doherty se despidió dejando el terreno allanado para Dave Matthews quien, entre chistes malos y descargas de groove y distorsión, edificó un set atractivo en variantes (vientos, violín), donde no faltó el homenaje a Michael Jackson. Actitud que imitó Chris Cornell, cuando entonó “Billie Jean” con su vozarrón al rojo vivo y su banda sacando humo.

 

Con la noche instalada y después de que el ex Soundgarden escribiera otro capítulo en la relación de la electrónica con el rock, Bilbao se estremeció al momento en que Ricky Wilson dijo: “Hola, somos los Kaiser Chiefs”. Es realmente increíble la pasión que despierta la banda de Leeds en España. Su concierto fue el más caliente y vibrante de lo que se disfrutó en el Bilbao BBK Live. Sólo el hecho de ver a 27.000 almas cantando al unísono “Rubi” o al mismo Wilson colgarse de la estructura del escenario vociferando “The angry mob”, mientras la multitud realizaba una coreografía perfecta con sus brazos, alcanzaba como muestra del poder de los sucesores de Blur. 

 

La arenga de pub británico obviamente terminó en ovación sostenida, la misma que recibió Jane´s Addiction. Rozando la media noche, el grupo emblema del rock alternativo de los noventa rockeó a lo grande y expuso sus pergaminos. En la amanerada impronta de Perry Farrell y las explosiones guitarreras de Dave Navarro, se sostuvo todo el concierto de una banda que parece haber quemado todos sus cartuchos hace ya muchos años.

 

En fin… El guante lo recogió Echo & The Bunnymen, un combo que, contrariamente a sus compañeros de line up, siempre juega con buenas cartas a la hora de poner la cara en vivo y en directo. Batallando frente al frío de la madrugada, Ian McCullough rubricó un concierto sombrío y le bajó el telón a la extensa jornada con “The killing moon” y “Lips like sugar”. Un obsequio para entendidos.

 

Gustavo Bove

 

 

 

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