Al igual que la mayoría de los artistas del rap, Eminem (Marshall Mathers) nació en el seno de un hogar muy humilde de Kansas City. Ya de adolescente, encontró en el rap una singular atracción y el canal por donde canalizar sus obsesiones. Tras los seudónimos Manix y M&M, Marshall comenzó a dar sus primeros pasos en el estilo armando rimas en un sótano junto a un amigo. Pronto salieron a deambular por la ciudad con sus composiciones, pero el hecho de ser blancos les acarreó muchas trabas en un género gobernado básicamente por gente de color.
Ya como Eminem, Marshall se animó a romper con los límites raciales. Para ello, se mezcló entre la escena underground y dejó suelto su alter ego en las batallas de MCs que se llevaban a cabo en clubes frecuentados por personas de raza negra. Aunque no lo aceptaron inmediatamente, con el tiempo empezó a caer simpático y lentamente iba a ser una atracción tan popular que los rappers lo desafiaban en las confrontaciones de MCs. Con el terreno ganado, armó sus primeros proyectos, entre los que figuraba D-12, una pandilla de seis amigos que se habían hecho una promesa: cuando alguno de ellos triunfara en el hip hop, ese se encargaría de lanzar a los otros a la fama. Uno de ellos cumplió con la promesa muchos años después...
En 1996 llegó al debut discográfico con Infinite, un álbum precario que fue ignorado por la crítica y pasó totalmente desapercibido. Marshall sentía que su personaje de Eminem lo limitaba a decir lo que pensaba, por lo que adoptó un nuevo alias, Slim Shady. Por esos tiempos, la vida de Em sufrió algunos reveses: su madre fue acusada de abusar mental y físicamente de su hermana menor y su novia lo abandonó y le prohibió ver a la hija de ambos. Oculto tras la máscara de Slim Shady, acumuló un odio que destilaría en sus letras posteriores. La bronca contenida más el abuso de drogas y alcohol hicieron que las rimas sus tiñeran de un tono oscuro y una mirada apocalíptica. Luego de un intento de suicidio, en 1997 Eminem grabó el brutal Slim Shady Ep, un trabajo en el cual vomitó sus penas y declaró que la música era lo único que lo rescataba de su vida infeliz. La crudeza de sus canciones y su destreza para rimar le valieron el respeto de la gente de color.
Por esa época llegó a la vida de Eminem el respetado productor Dr. Dre. La relación entre ambos empezó con el registro del single "My name is", y fue tal la sorpresa por las cualidades de Eminem que Dre le propuso hacerle un disco entero. Resultado: en 1999 llegó a las disquerías Slim Shady LP, disco que alcanzó la categoría de triple platino y convirtió a Eminem en la figura máxima del hip hop.
Tras el éxito llegó la controversia. Mientras muchos lo ponían como "el último gran disco rap del milenio" elogiando su humor surrealista, otros lo criticaban por lo explícito de sus letras.
En 2000 se editaría The Marshall Mathers LP, un trabajo que en la primera semana vendería dos millones de copias. Eminem ya desbordaba el género hip hop para convertirse en la nueva sensación del mundo musical. De allí en más, continuarían las polémicas, las ventas millonarias de sus dos siguientes discos, Eminem Show (2002) y Encore (2004), singles escuchados en todo el planeta ("Stan" con la voz de Dido estuvo meses al tope de los rankings), conciertos multitudinarios, premios, romances y demás gajes del oficio de una mega estrella.
Mientras los rumores de su retiro cobraban fuerza, el rapero editó en 2005 el compilado Curtain call y declaró que con él se cerraba una etapa de su trayectoria. Contradiciendo todos los pronósticos que apostaban por el final de su carrera, el músico se tomó su tiempo para entregar nuevo material. En el 2009, regresó con Relapse, otro disco que se apoya sobre la química entre Eminem y Dr. Dre -productor del álbum- y que arrasó los charts en sus primeras semanas en las bateas. Tras el lanzamiento, el músico ingresó en una prolongada rehabilitación que alteró sus planes musicales: Relapse 2 iba a ser el título de su nuevo LP que finalmente terminó llevando por título Recovery (recuperación), en alusión a su proceso de desintoxicación. Con "Not afraid" como primer corte de difusión, el álbum se consagró como uno de los álbumes más vendedores del 2010.