ISMAEL SERRANO: "No todo está perdido"

De visita en Argentina, Serrano revela su pasión por la ciencia ficción y el cine, además de opinar sobre la reunión Serrat- Sabina en esta entrevista con 10 Música.

Continuando la tradición de grandes cantautores iberoamericanos (Serrat, Sabina, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Luis Eduardo Aute, entre otros), Ismael Serrano no sólo se erige como uno de los artistas más populares del género en la actualidad sino que, además, confirma la vigencia de la palabra, del buen decir y de la mirada aguda y certera sobre temas inherentes al hombre y su realidad.


Como un ejercicio de estilo que va madurando con el paso del tiempo, Sueños de un hombre despierto, el séptimo álbum que vino a promocionar a nuestro país días atrás, gira alrededor de un concepto basado en que no resulta para nada ingenuo seguir pensando en la posibilidad de un mundo mejor. Claro que no desde un punto de vista contemplativo; somos nosotros los que debemos estar activos para que ese cambio se concrete.

El flamenco, la bossa nova, el blues, algunos toques de jazz y de música oriental van acompañando a lo largo de trece canciones su característico registro vocal tenue, casi susurrado, que, en esta oportunidad, comparte créditos con Mercedes Sosa en "Zamba del emigrante", un acercamiento de Serrano a la música latinoamericana y otro eslabón más en su eterna búsqueda de ritmos que enriquezcan su personal propuesta.

Nombrado Embajador de la Fundación Nelson Mandela (y siempre atento a las causas sociales y eventos solidarios), el consagrado cantante y compositor español dialogó amenamente con 10Música sobre este nuevo trabajo - que lo presentará en vivo en Argentina en mayo de 2008 -, su devoción por la ciencia ficción, su participación en la película "El hombre que corría tras el viento" (cuyo rodaje tuvo lugar en Buenos Aires y El Calafate) y la emoción de ver a Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina juntos en un escenario.

¿Qué nuevos colores musicales pueden encontrarse en este nuevo álbum, considerando que en cada uno de ellos fuiste sumando influencias de distintos lugares del mundo a tu propio estilo?

No puedo dejar de destacar a la zamba. Estuve escuchando muchas zambas de Alfredo Zitarrosa que me llamaron a componer "Zamba del emigrante". Hay otras canciones en las que aparecen ciertos matices flamencos y también me influencia escuchar a otros artistas. Por ejemplo, hay un tema de Ben Harper que tiene un colchón de sitares muy potente y entonces se me ocurrió incluir ese instrumento hindú en "Somos". Y lo mismo ocurre en "Casandra", cuyas armonías me remitían a Los Beatles, más precisamente a "Penny Lane", con sus arreglos de vientos. Mi propósito no es sólo captar sonidos del mundo sino también brindar pequeños homenajes a gente que para mí resulta indispensable.

¿Ya te imaginabas a Mercedes Sosa cantando contigo cuando compusiste "Zamba del emigrante"?

No es que me la imaginaba. Es que la melodía me remitía a ella. Contar con su voz era un sueño lejano y, como la letra habla de estrechar puentes a ambos lados del Atlántico, me parecía interesante atreverme a mandarle la canción. Cuando me respondió que la grabaría conmigo, pues me dio un regalo para toda la vida. Lo primero que hice fue contarles a mis padres, porque ellos fueron los que me pusieron en contacto con esa música desde niño.

¿Por qué arribaste a Aristóteles y a otros personajes de la mitología griega para desarrollar la idea de la esperanza de un mundo mejor y de que no todo está perdido, que se cuela en varias canciones del disco?

Fue algo inconsciente. Lo interesante de buscar el título para un álbum, cuando ya terminaste de componer todas las canciones, es descubrir que, sin quererlo, hay referencias que son recurrentes y que lo recorren de forma transversal. Con respecto a la mitología griega fue algo que encontré después. Me di cuenta que siempre aparecen figuras mitológicas en las canciones para ser redimidas. Es decir, para ser salvadas del destino. Y eso tiene que ver con que no todo está perdido, no asumir los fracasos como inevitables, no aceptar que el destino impone sus condiciones y un camino inexorable sino que nosotros construimos el destino. La esperanza no puede estar perdida porque es una certeza. Y de ahí me di cuenta que la palabra sueños aparecía de forma recurrente, pero sueños en el sentido de motor de vida, de búsqueda, que te impulsan a abrir ventanas a la esperanza. El concepto es siempre el mismo: revelarse ante ese destino, ante ese corset que nos aprieta y a esa burbuja que nos aísla y ser capaces de asumir las riendas de nuestra vida.

¿Sos un enamorado de la ciencia ficción, teniendo en cuenta que el título de tu álbum anterior, Naves ardiendo más allá de Orión, estaba basado en el film "Blade Runner" y en éste citás a "La guerra de las galaxias", "Alien, el octavo pasajero" y a los habitantes de Alfa - Centauro?

Absolutamente. Del cine y de la literatura de ciencia ficción: me encantan las novelas de Ray Bradbury, Isaac Asimov y muchos otros. Me interesa desde su lado literario pero no como realidad; aquello de que se pueda predecir el futuro como si fuese una ciencia exacta. No hay ciencias exactas o, al menos, la historia no debería serlo. Me gusta la ciencia ficción sobre todo por lo que tienen de fábula moderna; hacer conjeturas sobre un posible futuro te ayuda a entender lo que pasa hoy, a veces, de manera muy inteligente.

Hablando de cine, ¿cómo resultó tu experiencia como protagonista y coguionista en la película "El hombre que corría tras el viento"?

Ha sido un trabajo bien interesante. Primero, escribir el guión sobre una historia propia junto con el director Juan Pablo Martínez fue una labor muy bonita. Y luego ver cómo esa historia se convertía en personajes de carne y hueso fue algo único. Es un proyecto independiente que contó con la voluntad heroica de un grupo de gente maravillosa, como son los actores argentinos Jazmín Stuart, Pasta Dioguardi, Bárbara Lombardo y Roly Serrano. Dedicarme al cine lo veo como un proyecto lejano pero te confieso que me encantaría seguir ligado a ese mundo. De todas maneras, mi vocación es la música.

¿Qué sensación te genera, como cantautor y como español, el hecho de que dos grandes como Serrat y Sabina estén de gira juntos?

Los vi en Madrid y la verdad es que me divertí mucho. En especial porque esa complicidad y esa química que tienen arriba del escenario te la transmiten de forma muy natural y te hacen partícipe de la misma. Para mí son una referencia, no solamente porque han escrito grandes canciones, sino por su forma de entender el oficio, por su independencia, su coherencia y honestidad. Lo más importante de esta gira conjunta es que es una demostración de la vigencia de cierto tipo de música que atiende a la palabra, a la poesía, que va más allá de lo superficial y que se compromete con la realidad que la rodea.

Gabriel Hernando

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