La espera terminó para las hordas piojosas argentinas: hoy sale Civilización, noveno disco (séptimo de estudio) de Los Piojos, demorado sucesor de Máquina de sangre (2003)
Producido por Alfredo Toth y Pablo Guyot, fue grabado en los estudios que el grupo tiene en Paso del Rey y en Del Abasto a Monsterland. Contiene trece canciones nuevas -algunas de ellas ya estrenadas en vivo, como "Hoy es hoy", "Difícil" y "Buenos días Palomar"- y un track interactivo. Además, quienes tengan el disco original podrán acceder mediante una clave a contenidos especiales en www.lospiojos.com.ar
Para presentarlo, la banda utilizó un recurso inusual: interpretar sus canciones sobre un camión que recorre la calle Corrientes. A las tres de la tarde llegaron al Obelisco, donde se concentró espontáneamente una significativa cantidad de fans. Luego se desplazaron hacia la zona del Bajo, generando un gran caos vehicular.
El improvisado show se anunció en la página oficial de la banda pocos minutos antes de su inicio. Además de las canciones más representativas de Civilización, tocaron algunos de sus éxitos como "Babilonia", "Desde lejos no se ve" y "El farolito".
En cuanto a las canciones, Civilización será ideal para los que busquen en él puro rock piojoso (casi un género en sí mismo, a estas alturas), pero podrá decepcionar a quienes pretendan que el grupo se libere de los moldes que supo construir a lo largo de casi 20 años de carrera. El perfume rioplatense en algún momento los caracterizó dejó paso a un disco al que cuesta etiquetarlo con otro rótulo que no sea el de "rock a secas", teniendo en cuenta que hasta las variaciones están presentes en trabajos anteriores del grupo. Hay rock épico al trote ("Pacífico", "Cruces y flores", "Hoy es hoy"), hay riffs demoledores ("Unbekannt"), hay ritmos tórridos (la abolerada "Salitral", el reggae latino de "Civilización"), hay algún guiño muy sutil a grupos como Franz Ferdinand o The Strokes ( "Manjar", "Un buen día"), obviamente hay baladitas fogoneras para viajar ("Bicho de ciudad", con cuerdas incluidas, lo mejor del disco) e incluso hay un tanguito reo ("Pollo viejo"). Todo interpretado con contundencia y prolijidad, pero siempre moviéndose en esos terrenos conocidos que, de tan cómodos, terminan incomodando.