INFIERNO 18: Huele a espíritu adolescente

Aún no terminaron el secundario pero ya grabaron dos discos. Son los Infierno 18 y en esta entrevista nos cuentan todo.

El look de saco, corbata, camisa y zapatillas remite sin escalas a The Jam. Pero lejos de querer emular a la explosiva banda inglesa que a mediados de los setenta lideró Paul Weller, desde la portada de Efecto secundario, su segundo álbum, los integrantes de Infierno 18 apelan a esa imagen como una manera de mostrar lo que realmente son: tres chicos de entre quince y dieciséis años que aún concurren al colegio pero que, a diferencia de muchos, ya tienen su propia banda de rock.

Cuando apenas tenían doce años de edad grabaron Malos aires, un álbum debut donde descargaron toda su energía infanto juvenil en tiempo de punk core. En 2004, a sus innegables influencias punks sumaron algunas pinceladas de rap metal y todo eso se tradujo en veinte temas que dieron vida a Efecto secundario.

Dos años después de presentarse en los principales festivales de Argentina y de su reciente participación en el disco tributo a Pappo con el cover de "Buscando la libertad", Tomás Taranto (guitarra y voz), Nicolás Taranto (batería) y Sergio Munich (bajo) aterrizaron el pasado domingo 11 de junio en el teatro ND/Ateneo para despedirse de su segundo álbum y darle la bienvenida a algunos temas nuevos que formarán parte del tercer capítulo discográfico a grabarse durante el presente año. Antes del concierto, Tomás adelantó algunos detalles en este encuentro con 10Música.

¿Puede considerarse al show del Ateneo como el más importante del grupo hasta la fecha?

Si es por capacidad no, porque nosotros tuvimos la suerte de tocar ante públicos enormes en distintos festivales y este teatro es más chico. Pero seguro que es el más importante desde el punto de vista de la producción propia; no lo consideramos un show más sino un espectáculo con todas las letras. Van a participar músicos invitados muy importantes, se van a proyectar imágenes en video... Tendrá el dinamismo que suele tener un concierto nuestro pero con más climas. Para ello estamos ensayando a full aunque no niego que algunos nervios tenemos.

Para aquellos que aún no conocen demasiado al grupo, ¿qué diferencias existen entre el primer y segundo disco?

El primer disco originalmente iba a ser un demo que grabamos en tres días y mezclamos en uno. Cuando lo hicimos teníamos doce años y las canciones son de un punk bien cuadrado y letras políticas y sociales pero reflejan fielmente ese momento, a pesar de que las voces suenan como pitos (risas). El segundo fue grabado dos años después y se nota una evolución como banda, los temas no son tan cuadrados y, sin abandonar la crítica al sistema, la corrupción y demás temas sociales, también hablamos de cosas típicas de la preadolescencia, como el amor, el colegio, etc.

¿Y del próximo qué podés adelantar?

Quizás tenga más de punk melódico y algunas cosas de hip hop metálico. Pero a diferencia del segundo no vamos a meter veinte temas sino que preferimos incluir menos, por ejemplo doce, para darle una dedicación más específica a cada uno.

¿Cómo se da esa conexión con el folklore al grabar "Serenata del 900" del Cuchi Leguizamón, tocar en vivo con León Gieco o grabar un video con Soledad considerando que se autodefinen como una banda de punk core?

Si bien nos consideramos rockeros, en nuestras familias siempre hubo influencias del folklore, sobre todo por parte de nuestros abuelos y esas cosas que escuchás desde bien chico no se te olvidan más. La idea de grabar una versión punk del tema del Cuchi surgió porque nos gustaba mucho la letra y porque sentimos que nos representaba. En el caso del video de Soledad se dio porque el director, Santiago Pueyrredón, quería una banda de pendejos para acompañarla y nos pareció buenísima la experiencia. La verdad: no tenemos ningún prejuicio con el folklore. Además, para nosotros fue todo un aprendizaje en materia de videos.

¿Te preocupan realmente los problemas socioeconómicos del país como reflejan tus letras o sólo se trata de respetar la línea de denuncia que desde siempre caracterizó al punk?

Cuando arrancamos con la banda teníamos once años y escuchábamos Ramones, Nirvana pero lógicamente por una cuestión de edad, no entendíamos demasiado la ideología del punk. Así y todo, ya desde nuestros primeros temas nos salía escribir sobre la realidad del país porque lo vivíamos a diario en persona o viendo la tele. Por ejemplo, escuchaba a mi abuela preocupada porque no le alcanzaba con la jubilación, cerca de casa se producía un robo, iba caminando y de golpe me encontraba con un piquete. No sé, los ejemplos pueden ser muchos y sentíamos que había que escribir sobre eso. Obviamente con el lenguaje simple que puede tener un chico pero ya en ese momento nos dábamos cuenta de las injusticias. Si bien también nos gusta escribir sobre historias de amor o de cosas que nos divierten, igualmente nos preocupa lo social y una canción me parece un buen medio para dar tu opinión sobre algo que te molesta.

¿Cómo resultó la experiencia de telonear a Simple Plan, una de sus bandas favoritas, el año pasado en el estadio Obras?

La verdad es que estuvo muy bueno y es uno de los shows que nunca olvidaremos. Por una cuestión de afinidad, bandas como Green Day, Blink 182, Sum 41 y Simple Plan siempre nos gustaron y poder abrir el concierto de ellos en Argentina fue genial. Si bien ese día, todos fueron a verlos a ellos, el público nos respetó y nos recibió muy bien porque musicalmente estamos en esa línea. También pudimos conocer a los músicos de Simple Plan en camarines y demostraron que, más allá del éxito, no eran agrandados y tenían muy buena onda.

¿Creés que el hecho de dedicarse profesionalmente a la música desde tan temprano les quitó la posibilidad de vivir experiencias propias de los chicos de su edad?

Por suerte creo que no. Si bien grabamos nuestro primer disco siendo muy chicos y eso, en su momento, llamó la atención y generó cierta curiosidad, tampoco fue un tremendo éxito de movida que te toma por sorpresa. Más bien, siempre fuimos de ir paso a paso pero la música nos encanta a los tres, queremos vivir de ella y tenemos decidido hacerlo. De todos modos, sabemos que tenemos que terminar la escuela y seguir una carrera, que en mi caso va a estar relacionada con ingeniería de sonido. Pero por nada del mundo vamos a dejar de tocar. Aprendimos que ser profesional y exitoso en lo tuyo lleva tiempo por eso no estamos desesperados. Paralelamente al grupo, creo que no nos perdimos nada porque en el colegio somos tres alumnos más, tres amigos más; salimos, vamos a fiestas. Lo mismo que hace la mayoría de los chicos. No nos sentimos más importantes por tener una banda de rock.

Gabriel Hernando
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