Muchas de las debilidades y pocas de sus fortalezas es lo que nos ofrece el debut como director del guionista, Guillermo Arriaga, en Camino a la redención. Con una gran variedad de personajes que van y vienen entre Nuevo México y Oregón y también a través del tiempo, finalmente no nos revela demasiado, al menos para compensar la atención prestada por los espectadores durante la primera mitad de la película. A pesar del buen elenco liderado por Charlize Theron y Kim Bassinger, además de un paquete tecnológico muy interesante, la película sólo es un elaborado ejercicio literario con muy poco gancho emocional. Las audiencias atraídas por el nombre de Arriaga pueden llegar a sentirse curiosas.
Los primeros 45 minutos juegan con el espectador mientras se delinean varias historias. Un camión explota en el desierto de Nuevo México y dos amantes mueren: Nick Martínez, un americano de origen mexicano (el veterano actor portugués Joaquín de Almeida) y Gina (Bassinger) un mujer blanca madre de 4 hijos. Para empeorar las cosas, el hijo adolescente de Nick, Santiago (J.D.Pardo) se enamora de la hija mayor de Gina, Mariana (Jennifer Lawrence) en el funeral de Nick, donde el marido de Gina, Robert (Brett Cullen) se ha presentado para recriminarle a la familia de Nick por la muerte de su esposa.
La audiencia necesita tomarse demasiado tiempo para entender la primer parte de la película – y para mantener el paso con la astucia de Arriaga- cuando por la mitad de la película, donde podemos tomarnos un respiro y así comprometernos con los personajes, la tremenda verdad se descubre y queda muy poco con que comprometerse.
Arriaga mueve a sus protagonistas de acuerdo con la conveniencia del guión, y sus vidas emocionales y sus diálogos son demasiado predecibles. Una excepción es la pareja formada por Mariana y Santiago, que gracias a la actuación de la joven de 17 años, nos sumerge más en frescas profundidades, que cualquiera de las historias de los adultos. Aún así el guión no resulta ser del todo convincente.
Variety - Derek Elley
Camino a la redención sigue el modelo del guionista Guillermo Arriaga, quien ayudó en el resurgimiento del cine mexicano con obras como Amores perros, 21 gramos y Babel, todas dirigidas por Alejandro González Iñarritu, así como también el libro del debut como director de Tommy Lee Jones con Los tres entierros de Melquíades Estrada.
La obra de Arriaga se caracteriza por su complicada narrativa, ambiciosos y algo místicos temas y una predilección por unir lo disparatado con la dramática realidad.
En esta realización lo encontramos sin Iñarritu. Camino a la redención se sitúa en la misma frontera tejano-mejicana que Los tres entierros de Melquíades Estrada, pero utiliza recursos más desagradables, enfocándose en un grupo de personas muy traumatizadas, y cadáveres en descomposición.
Arriaga no se ha desprestigiado con este film gracias a su guión. Pero da la impresión que no tiene mucho más para decir, este parece un paso hacia atrás en su carrera.
The Guardian - Peter Bradshaw