Después de una ambiciosa opera rock anti Bush que vendió millones y los catapultó a un nuevo nivel de prestigio y calidad, Green Day se propuso elaborar un sucesor que estuviera a la altura de las expectativas. Reclutaron a Butch Vig –productor de Nevermind y ex Garbage- y se pusieron manos a la obra con miras a repetir la hazaña de su álbum anterior. Cinco años después resurgieron con una nueva ópera musical, en la que desecharon el discurso combativo por uno de resignación, que bautizaron 21st Century Breakdown.
Dividido en tres actos, el nuevo LP relata una historia de amor en la Norteamérica actual de la desesperanza y el salvajismo moderno, una postal apocalíptica de dieciocho canciones musicalizada a base de armonías pop, actitud punk, estribillos memorables, baladas rockeras y melodías dóciles. Billie Joe Armstrong, Mike Dirnt y Tre Cool juegan a ser antropólogos en la era post Bush de los sueños pisoteados (“Dreaming”), los ideales olvidados (“Last of the american girls”) y los marginados (“Modern world”).
Musicalmente, 21st Century Breakdown no ofrece grandes innovaciones respecto de su predecesor, cosa bastante esperable de una banda que cultiva un estilo que no se caracteriza por estar en movimiento permanente. La aceleración rabiosa (“East Jesus Nowhere”, “Know your enemy”, “Murder city”), el pop maduro (“Last night on earth”, “Restless heart síndrome”) y las rarezas (“¿Viva la gloria?”, con destellos de polca) son algunas de las aristas del punk rock ’09 de Green Day.
El resultado es un más que digno sucesor de American Idiot, en el que consolidan su lugar de banda contestataria conjugándolo con un costado musical cada vez más cuidado y elaborado. Las expectativas, satisfechas, y los oídos también.