Esta popular tira cómica japonesa, trata, sin esforzarse demasiado, de mantener la fe de sus fanáticos seguidores adolescentes, en esta película donde los dibujos animados son suplantados por actores.
La serie gráfica original Dragonball apareció en Japón en 1984 y se transformó en un fenómeno global con más de 150 millones de volúmenes vendidos, además de las incontables transmisiones de sus películas animadas en sus versiones para la T.V. y los videos juegos. La FOX apunta aquí a un mercado que ya debería estar solidamente establecido entre los fans de todas las edades y nacionalidades. El problema surge con los espectadores que no están familiarizados con la serie. Para ellos el atractivo es mínimo. Un breve prólogo rápidamente describe los detalles de una antigua batalla entre Lord Piccolo (James Marsters) y su salvaje compañero Oozma (Ian Whyte). Un combate que el mundo ha olvidado alegremente.
La historia comienza dos mil años después, el día que Goku (Justin Chatwin) cumple 18 años y esta llevando a cabo su diario ritual de artes marciales en compañía de su abuelo y mentor, Gohan (Randall Duk Kim). Para celebrar la mayoría de edad de Goku, Gohan le obsequia al joven, una brillante esfera (Dragonball). Gohan le confía a Goku los secretos de la misma, y el extraordinario poder de conceder deseos, en el caso de reunir las seis esferas existentes. Goku tiene otro tipo de idea, en cuanto al uso que le dará a la esfera (estos detalles son vedados para la audiencia infantil) Goku lleva la esfera como amuleto para la buena suerte. No participa de su cena de cumpleaños y deja plantado a su abuelo para ir a una fiesta que le ofrece Chi Chi (Jamie Chang). Termina cortejándola después de una pelea con unos matones de la escuela.
Mientras tanto Gohan es atacado por Lord Piccolo y su sexy acompañante Mai (Héroes, Eriko), quienes a su vez están buscando las esferas restantes. Con su último aliento Gozan le ordena a su nieto que se ponga en contacto con el maestro Roshi (Chow Yun fat) para que lo ayude a encontrar las esferas, antes de que ocurra un eclipse solar inminente.
Dirigida por James Wong (Final destination) no se toma esta producción muy a pecho, pero evita el chiste oscuro o demasiado gótico. Los esfuerzos por mantener el subtexto sexual pueden parecer inapropiados para algunos. Pero son consistentes con el cuento de hadas, sus símbolos y su estructura. La producción no fue muy esmerada y algunas escenas parece que fueron filmadas con técnicas pasadas de moda. Han sido más cuidadosos con las escenas de batallas; el climax del combate entre Piccolo y Goku nos ofrece una fiel representación de los poderes etéreos, como los vemos en la caricatura original. Una secuela es inevitable. Russel Edwards. (Variety)