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ENTRE RIOS: “Ahora queremos transpirar”

Reemplazaron la frialdad de las máquinas por el pulso sanguíneo de las guitarras eléctricas, renovaron su formación y en esta nota nos cuentan todo sobre Entre Ríos, uno de los mejores discos nacionales del año.

Nada vuelve si nunca se fue. Por eso, referirse al regreso de Entre Ríos no sería correcto. A tres años de su última entrega discográfica titulada Onda, el proyecto liderado por Sebastián Carreras y Gabriel Lucena brilla con más fuerza que nunca a través de Entre Ríos, su nuevo álbum en el que destilan doce canciones dueñas del buen gusto melódico que siempre lo caracterizó.

Ya sin Isol ni Paula Meijide como vocalistas, el grupo se regeneró en cuarteto con la inclusión de Rosario Ortega en voz y Romina D’Angelo en batería y este cambio en la formación ha influenciado notoriamente a su sonido. Lejos del pulso electrónico de sus discos anteriores, Entre Ríos archivó las máquinas en el ropero para asomar en este 2008 con guitarras, bajo y una impronta rockera y minimalista que, sin embargo, deja espacio a la elegancia y al refinamiento que el delicado registro de Rosario aporta a una banda de alma eternamente pop. Temas como “Milagro”, “Tambor”, “Bajo suelo”, “Otra suerte” y la exquisita “Usas” son muestras de sobra para que esta agrupación con casi una década de trayectoria finalmente obtenga la atención que se merece. 

Después de desfilar su renovado perfil enérgico por los festivales más importantes del año (Pepsi, Personal, One.dot.zero y Creamfields), el grupo en pleno se reunió alrededor del grabador de 10Música para contar en detalle por qué decidió optar por la tracción a sangre en detrimento de la tecnología.    

¿Qué sugerían las canciones de este disco que motivaron la búsqueda de una vocalista y una baterista?

Sebastián Carreras: Para mí, Entre Ríos siempre fue un grupo de música cantada por una mujer. Eso siempre lo tuve claro y ante la salida de las anteriores cantantes, en un principio pensé en cantar yo pero al final nos pusimos en la búsqueda de una voz que encajara con las canciones históricas de la banda y las nuevas. Así encontramos a Rosario, que tiene una voz muy personal y que transmite mucha sensibilidad. Romina está por la misma razón: para mantener la postura emocional y sensible que siempre tuvo nuestra música. La imagen de un baterista hombre me parece muy viril y hasta te diría violenta y como no coincide mucho con la propuesta, nos inclinamos por una baterista mujer que tiene un toque distinto y más sutil.

Romina, ¿lo de tocar la batería de pie es por costumbre o por una sugerencia de Sebastián y Gabriel?

Romina D’Angelo: Sí, fue por una sugerencia de ellos y por el hecho de tocar con lo menos posible. Así logramos un acompañamiento y un sonido distintos al que se suele escuchar de una batería. También se da otra interacción con el público cuando tocamos en vivo. Está bueno aparecer los cuatro parados y no uno de nosotros sentado. Visualmente le da otra energía al show.

Y en tu caso, Rosario ¿cómo te sentís cantando en una banda como Entre Ríos?

Rosario Ortega: Es algo muy nuevo porque nunca había cantado en castellano. Yo aparte tengo mi propia banda en la que todos los temas son en inglés, así que con Entre Ríos es un aprendizaje constante arriba del escenario a medida que pasan los shows. Voy encontrando mi propio estilo; algo que me ayuda con eso es no tener ningún referente que cante en castellano y que me rompa la cabeza ni tampoco escuché a las cantantes anteriores del grupo para no influenciarme. Eso hizo que me acercara a la música de la banda sin ningún tipo de prejuicios.        

¿Cómo se dio ese viraje de lo netamente electrónico a un presente mucho más orgánico y en algún punto rockero? ¿Se saturaron de tantas máquinas?

Gabriel Lucena: Sí, un poco. Pero, más que nada, cuando terminábamos los shows, teníamos la sensación de que nos faltaba poner el cuerpo. Bajábamos del escenario con la ropa seca y, en realidad, ahora queremos transpirar (risas). La idea fue, de alguna manera, volcarnos hacia una música más energética y que la sangre nos circule más rápido. Estar parado todo un show detrás de una máquina genera una distancia con el público que queríamos acortar. Y en esta nueva etapa lo estamos logrando.

S.C: Es como que hicimos el camino inverso: comenzamos con la electrónica y ahora nos volcamos a los instrumentos básicos del rock como una batería acústica, un bajo y una guitarra y retomamos los primeros discos de nuestra adolescencia como los de Velvet Underground, The Jesus & Mary Chain y otros. Decidimos tomar este riesgo porque nos parece bueno cambiar y además porque queríamos darle otra impronta al show, a lo visual. En este momento, creo que el disco es un mero soporte de información. Lo atractivo está en la performance en vivo.

¿Hubo también un cambio en la manera de encarar las letras o el motor que las impulsa es siempre la experiencia personal?

S.C: No me gusta el mensaje testimonial ni de protesta; creo que la música pop no está para cumplir un rol informativo sino para inspirar el corazón, emocionar y lograr que el que la escucha se sienta identificado con esa letra y se apropie de ella. Nuestras letras mantienen sensaciones, situaciones y estados de ánimo que pueden pertenecer a cualquiera; dejo de lado el ego para describir algo universal.

¿Piensan mantener esta formación de cuarteto como una estructura estable o todo dependerá del concepto que envuelva a cada futuro disco?

G.L: Recién estamos arrancando con esta formación y el disco aún posee cierta impronta de sobreproducción que lo conecta con el pasado. Para un futuro álbum me gustaría sonar como lo estamos haciendo ahora en vivo, que es super minimalista, crudo y hasta desprolijo. Además, los cuatro nos llevamos muy bien y nos estamos divirtiendo mucho. Ojalá que todo siga así aunque también está bueno no saber qué deparará el futuro.

¿Están conformes con la repercusión del grupo hasta el momento o creen que, dada la trayectoria que ya tienen, merecerían una mayor atención de los medios como canal para llegar a más gente?

S.C: Hace poco Leo García me dijo algo con lo que estoy muy de acuerdo y es que Entre Ríos tuvo su momento de cierta popularidad con lo del comercial de Quilmes y algo de reconocimiento con algunos discos anteriores entre la prensa. Pero eso pasó y vino una camada nueva encabezada por Miranda!, Adicta y Los Látigos. Sin embargo, los únicos discos que suenan de la puta madre y son testimoniales de una época son los nuestros. El tema es que no muchos los escucharon. La cosa no pasa por ser más conocidos sino por demostrar que se puede hacer buena música y llegar al público desde otro lado y no siguiendo todos el mismo carril. Buscamos diferenciarnos del resto.   

Gabriel Hernando

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COMENTARIOS
david | 29.12.2008 | 22:35 |
Buena la entrevista. Mejor aún es leer (bueno fuera oir) las opiniones de todos los miembros. En efecto el disco nuevo se diferencia (tal vez demasiado) del resto que hay hyo en día. El cambio cuesta, para quien lo hace y para quienes lo recibimos, pero la evolución siempre deja cosas buenas, y estas a penas empiezan.Las grandes preguntas ausentes: Volverán a México? Tocan sus temas antiguos o todo es del nuevo disco?Saludos desde MX.David.
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