Es de público conocimiento que Luis Miguel está sentado en el trono de la canción melódica latina hace ya quince años. Conciertos como el de la velada del jueves en Vélez Sarfield confirman su posición privilegiada y ponen en evidencia una paleta enorme de motivos por los cuales el mexicano se abrazó al altar. Al igual que Julio Iglesias lo hacia en la generación de nuestras madres, la música de Luismi chorrea melodías todoterreno, las cuales son funcionales a la cocina de Doña Rosa, la habitación a media luz de un telo de Flores y el coche “pistero” del canchero de barrio.
Esos solos de saxo a la Kenny G, los teclados acaramelados y los coros femeninos hiper agudos que apoyan los estribillos, conforman el ADN de composiciones que no le temen a recibir sentencia por estar fuera de moda, caer en el cliché o empalagar. Entonces, cuando a las 21:30hs. el héroe de la noche emergió del fondo del escenario, el estadio de Liniers se convirtió en un karaoke de casi 40.000 almas… mujeres. Vestido de impecable negro, delgado y luciendo un bronceado que no es precisamente de Cariló, Luis Miguel arrió la velada al compás de “Tu Imaginación”, luego de que una apertura coral con extractos de sus temas clásicos y un video biográfico le sirvieran de preámbulo.
A pesar de los problemas de monitoreo que lo tuvieron a maltraer durante todo el show (más de una vez se lo vio ofuscado, haciéndole señas al ingeniero para que corrija su retorno), el mexicano cantó de manera impecable y no le erró a una sola nota. El derroche de hits del tenor de “Suave” o “Hasta que me olvides”, también ayudó a que más de una vez su garganta descanse y se esfuerce la del público. Sin embargo, la primera parte llegó a su pico de euforia con el medley de boleros que incluyó “No me platiques más”, “No sé tú” (impresionante la imagen de la multitud con sus celulares encendidos), “El día que me quieras”, “Inolvidable” (si Luismi descendiera de Bob Marley, diríamos que fue su versión dub), “Bésame mucho”, “La última noche” y “Amor”.
“Es un privilegio estar en este escenario que tanto me gusta”, había vociferado hacía apenas media hora y “Te necesito” (para la platea femenina, hit irresistible si los hay), “Amarte es un placer” y “Tú o ninguna” confirmaban sus palabras. A todo esto, desde las primeras filas le regalaban flores que agraciadamente recibía y cambiaba el color de su vestimenta por el blanco para cerrar una postal más cerca de Armando Manzanero que de Frank Sinatra. Así, su éxito más reciente, “Si tú te atreves”, fue la antesala de un bloque que podríamos bautizar como Retro kitsch, donde se fundieron “Decídete”, “Muchachos de hoy”, “Ahora te podes marchar”, “La chica del bikini azul”, “Isabel” y “Cuando calienta el sol”.
El cierre definitivo arribó de la mano de “Que nivel de mujer” y “Será que no me amas”, este último con la coreografía noche-lluvia-playa ejecutada hasta por los cocacoleros. En definitiva, el Rey (como le apodan en su patria) largó el primero de una serie de cuatro conciertos que materializarán el tramo criollo de su Cómplices Tour 2008. Y, por la adhesión recibida, Luis Miguel podrá culpar a la noche, a la lluvia o a la playa, lo que jamás podrá negar es que en la Argentina se lo ama.
Gustavo Bove