Estaba preparada para pasar unos días tranquila con la familia en su pueblo natal, Kentwood, en Louisiana, antes de arrancar con las labores en torno a la promoción de su nuevo LP, pero como buena celebridad nada es demasiado normal en la vida de Britney Spears. La cantante se pegó un buen susto cuando su hijo Jayden James sufrió convulsiones y fue trasladado de urgencia al hospital.
El pequeño llegó a la guardia del Centro Médico Southwest Mississippi el domingo en un estado de conciencia “vago y sin respuesta”, sin embargo, los médicos no pudieron determinar la causa del ataque y decidieron retener al niño una noche en observación. Britney, pidió una cama extra en la habitación y se quedó con el pequeño Jayden James toda la noche. Por su parte, el papá Kevin Federline se disponía a viajar al lugar para acompañar a la familia.
Esta fue la primera vez que Britney pudo abandonar California con sus dos hijos, Sean Preston de tres años y Jayden James de dos, desde que Federline obtuvo la custodia total de los dos pequeños que tuvo la pareja.